jueves, 12 de septiembre de 2013

Ver por la ventana


Todos tenemos, alguna vez en la vida, esa sensación de soledad y miedo. Yo no soy una chica a la que le gusten los cambios, asique en estos momentos siento soledad y miedo, por lo desconocido, por lo nuevo.
Hasta el momento tuve cambios dolorosos y permanentes, y en parte es por ellos por lo que camino con zapato plano y lento, pensando cada movimiento mil veces, como si mi vida fuera una partida de ajedrez. Jugando contra mí misma.
No me arriesgo por miedo a perder. Y cuando lo hago, intento retrasarlo lo máximo posible, calculando cada fallo que puedo dar, sin calcularlos todos con éxito.
Dentro de unos días, mi vida será totalmente diferente a como estoy acostumbrada. Siento miedo y soledad. Con 18 años cualquiera está deseando marcharse de casa, compartir experiencias con gente nueva y aprender de ellas. Yo no soy menos, pero algo dentro del escudo instalado en mi, ata a la libertad con correa corta, y una vocecita me dice que con cada decisión que tome, no habrá vuelta atrás.
Sentarse a mirar por la ventana e imaginar la vida de los paseantes es divertido, pero cuando los veo pasar sola, sentada en el alfeizar y queriendo estar ahí abajo, con ellos, bajo la lluvia, el sol o la nieve, tengo que poner mi mejor sonrisa, una chaqueta que me de fuerza y salir al pasillo, buscando ese camino para salir al exterior y vivir como los paseantes que veía por la ventana.
Eso es lo que intentare lograr este curso. Salir al pasillo con las mejores intenciones, dejando el miedo en la ventana, soltar la correa de la libertad y aprender con la gente nueva que me va a rodear, sin olvidar mi pasado, de donde vengo y la gente que a estado en el, y que sigue mi camino junto a mi.

No hay comentarios:

Publicar un comentario